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"Donde hubo agua, museos quedan"Buenos Aires siempre nos sorprende. Un refrán dice: "Donde hubo fuego, cenizas quedan", pero yo pienso en otro: "Donde hubo agua, Museos quedan" y sería muy interesante descubrir cuándo hubo agua y cuáles son actualmente esos Museos, que bien vale la pena visitarlos y recorrerlos.
La planta quedó obsoleta por el crecimiento demográfico y fue desafectada en 1928. En 1931, el gobierno le encargó al célebre arquitecto argentino Alejandro Bustillo la remodelación del predio, que fue refuncionalizado como museo y fue inaugurado oficialmente en septiembre de 1933. El Museo Nacional de Bellas Artes puede visitarse de martes a viernes: 11:00 a 19:30. Sábados y domingos: 10:00 a 19:30. Lunes: Cerrado al público. El Palacio de Aguas Corrientes, situado en Avenida Córdoba alberga actualmente el AySA Museo del Agua y de la Historia Sanitaria, con ingreso por la calle Riobamba 750, fue construido entre 1887 y 1894. Fue proyectado por los arquitectos Carlos Nystömeyer (de orígen sueco) y Olaf Boye (de origen noruego) y la empresa inglesa Bateman-Parsons y Bateman.
Este bellísimo palacio, que hoy es museo, puede visitarse de Lunes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 16:00 (último ingreso a las 15:30). Finalmente, también hay una torre de ladrillos, situada en Avenida del Libertador y Callao, en el barrio de Retiro que tenía capacidad para contener 200 mil litros de agua y también hoy es un museo en el que se exponen obras de arte y muestras de arquitectura en el MARQ, a 25 años de su inauguración. El edificio de origen inglés que data de 1915 funcionaba como abastecedor principal de agua del complejo ferroviario de Retiro. Es un hito patrimonial que recuerda a las primeras locomotoras a vapor que marcaron el inicio de la modernización industrial y del transporte en el país. Antes de convertirse en una caja vidriada que conserva su identidad, el proyecto firmado por Scott & Hume, Engineers and Constructors, respetó las pautas constructivas de la época.
En 1997 el Estado cedió el tanque de 280 m² y cinco plantas, a la Sociedad Central de Arquitectos (SCA). Lo recibieron con el subsuelo inundado y un estado de deterioro alarmante. Es que la llegada de la tecnología diésel dejó en desuso aquellas viejas infraestructuras, que quedaron obsoletas y abandonadas. En 2007 el arquitecto Julio Keselman asumió la ampliación del museo para transformar el tanque en una nueva sala, preservando ese edificio de valor patrimonial. El MARQ mostró la historia cotidiana que se construye a través de la arquitectura de ayer y de hoy. De las utopías que resultan en ideas válidas para la ciudad, de visiones de épocas pasadas y propuestas más innovadoras”, señala la arquitecta Marta García Falcó, una de las fundadoras del MARQ e integrante del Comité Ejecutivo del museo desde 2000. Y agrega: “El edificio mismo es testigo del patrimonio heredado de una metrópolis que crecía al ritmo de sus sistemas de transporte”. El MARQ se lo puede recorrer, gratis, de lunes a viernes, de 13 a 20 en Av. Libertador 999. Susana Espósito - 4324 caracteres – Sábado 29/08/26 |
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