www.conozcabuenosaires.com.ar
El Tedeum no es una misa, pero ¿es un tirón de orejas al gobierno?
En la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva encabezó el tradicional Tedeum con la presencia del presidente Javier Milei y gran parte de su gabinete, aunque con la ausencia notoria de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Su homilía se convirtió en un acto con fuerte contenido político, más allá de su carácter religioso, que vale aclarar no fue una misa, fue un Tedeum y podríamos decir que es un tirón de orejas al Gobierno.
García Cuerva pidió “basta de arengar la división”, señalando que el país no puede sostenerse en la lógica del enfrentamiento permanente. Probablemente por las peleas internas, las luchas por el poder, el desplante y destrato hacia la vicepresidenta.
El arzobispo llamó al consenso, utilizando la metáfora bíblica de Cafarnaúm para subrayar que los grandes desafíos requieren acuerdos y tareas comunes.
Habló de cuatro actores esenciales: Bien común, diálogo, amistad social y esperanza, como pilares para reconstruir el tejido político y social.
Asimismo resaltó el individualismo y el rechazó al “sálvese quien pueda” como expresión de un modelo que rompe la fraternidad y debilita la Nación.
Sin dar nombres, utilizando palabras políticamente correctas, sonaron como un tirón de orejas directo al gobierno, cuestionando el estilo confrontativo de Milei, la forma poco cordial de dirigirse en sus mensajes y también se interpreta que alude a sus insultos destrato y violencia verbal, por lo que instó a liderar desde la unidad. Fue un llamado político directo al presidente Milei para que reflexione sobre el tono y el contenido de sus discursos, muchas veces percibidos como confrontativos o violentos.
La no invitación de la vicepresidenta refleja tensiones internas en el oficialismo y acentúa la lectura política del Tedeum.
También se hizo hincapié en el contexto social, la referencia a la pobreza y la falta de oportunidades, que conectan con la crítica a la gestión económica, aun cuando los índices muestran mejoras recientes.
El Tedeum 2026 puede interpretarse como un llamado de atención: la Iglesia advierte que la gobernabilidad no se logrará con discursos de confrontación, sino con consensos amplios. García Cuerva posiciona a la institución como garante de la unidad nacional, reclamando que la dirigencia política se comprometa con los más vulnerables y abandone la lógica de la polarización.
En conclusión, el mensaje del arzobispo fue un recordatorio de que el poder político debe estar al servicio del bien común y no de la división. Para Milei, el desafío es demostrar que puede transformar su estilo de liderazgo en una estrategia de diálogo y reconciliación que fortalezca la cohesión social.
Susana Espósito - 2738 caracteres – Martes 26/05/26
|