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    Ojalá Dios nos escuche:
    "danos hoy nuestro pan de cada día"

    Según lo expresado por Daniel Rodríguez, representante de la Unión de Personal de Panaderías y Afines “La plata no está alcanzando” y los panaderos advierten que la venta de pan cayó 60% y la de facturas se desplomó 85% en un año y medio.

    panEl precio del kilo de pan en la Ciudad de Buenos Aires ronda los $5.000 y el poder adquisitivo de los consumidores no acompaña. Mientras, el empleo en el sector acumula meses sin recuperarse.

    Rodríguez describió un cambio profundo en los hábitos de compra. “Antes se vendía un kilo de pan, dos docenas de facturas. Hoy se vende por unidades o $2.000 de pan. Se llevan dos flautitas, o lo justo”, señaló. Un kilo de pan en la Capital ronda actualmente los $5.000, un precio que, según el dirigente, empuja al consumidor a llevarse lo mínimo indispensable.

    Según contó el dirigente, el propio modelo de negocio de la panadería artesanal está bajo presión. El formato tradicional —que requería más de 400 metros cuadrados entre horno, salón de venta y depósito de harina— pierde terreno frente al pan industrializado que ofrecen los supermercados, que “si bien no tienen tanta calidad, suelen ser más económicos”, reconoció Rodríguez. A eso se suma un factor inmobiliario: cuando el propietario del local advierte que el negocio de la construcción o la venta del inmueble resulta más rentable que la panadería, el cierre se vuelve inevitable. “Muchas panaderías de barrio se pierden, empiezan a cerrar”, advirtió.

    Algunas causas del cierre de las panaderías son: el alquiler, los servicios de luz y gas y el costo de la materia prima. Para sobrevivir, muchos comerciantes optaron por bajar la calidad de los productos. “El 70% de las facturas se hacen con margarina, no con manteca. Esto no es de hoy, es de hace más de 20 años”, aclaró el dirigente, aunque señaló que quien trabaja con manteca cobra en consecuencia, porque “es cara y es otra calidad”. Otros cambios apuntan a optimizar costos: la levadura en paquetes fue reemplazada por el formato en polvo, y los huevos frescos ceden paso a sustitutos en polvo o líquidos.

    El impacto en el empleo es otro de los focos de preocupación del gremio. Rodríguez indicó que, si bien la rotación de personal siempre fue una característica del sector, en los últimos ocho meses los puestos que quedan vacantes no se reponen. “Una panadería que tenía 12 empleados hoy tiene nueve. Los mismos trabajadores se tienen que reubicar y hacer otras tareas; hoy la vendedora a veces cocina o acompaña a quienes producen”, describió.

    Asimismo, cabe recordar que en los últimos años, son muchas las personas que dejaron de consumir harinas y también eso influyó en la baja del consumo de productos de panaderías. Claramente, muchos habrán mejorado su salud y les favoreció en cuanto al gasto en ese rubro.

    Desgraciadamente, aunque muchos dicen que "vamos bien", cuesta que todos lo pensemos así, porque tan solo con salir y caminar por los distintos barrios, vemos comercios que cerraron, carteles de alquiler o venta de locales, gente durmiendo en las calles y cuando dicen que ahora la gente sabe cuánto va a gastar y entonces le alcanza mejor el sueldo, es una irrealidad. Sabemos que ganamos lo mismo que hace tres años y las cosas han subido, entonces, se padece. Muchos dejaron las prepagas, otros sacaron a sus hijos de colegios privados, otros tantos dejaron de pagar las expensas, varios comen una vez al día y otros ni siquiera comen.

    Ojalá Dios escuche nuestros ruegos, sobre todo cuando le imploramos: "Danos hoy nuestro pan de cada día"... Solo él podría hacer el milagro, porque el aumento del pan, provocó una disminución de venta de pan considerable.


    Susana Espósito - 3687 caracteres – Jueves 16/07/26 - Fuente consultada: Infobae




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