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    El nacimiento, decadencia y muerte
    de los albergues transitorios o "telos"

    Según ciertas fuentes, los albergues transitorios (amuebladas, hoteles alojamiento o simplemente "telos") surgieron en la década de 1910, en viviendas humildes que se alquilaban para pasar la noche en pareja.

    Albergues transitoriosPasó más de un siglo y las cosas cambiaron, los jóvenes tienen relaciones sexuales en sus habitaciones, en el departamento de un amigo, en lugares insólitos (baños de boliches, espacio público donde encuentran algún rinconcito para hacerlo, etc) y pocos van a los hoteles alojamiento, tal vez los mayores de edad que disponen de dinero para pagar y para esconderse y que no los pesquen cuando están de trampa). Lo cierto es que son muchos los hoteles que cerraron, siguen cerrando y los que quedan, no trabajan como allá lejos y hace tiempo.

    Al principio, estos espacios para satisfacer la apetencia sexual, estaban en casas con dos cuartos, un catre e incluso en algunos se compartía el baño con otros clientes; eran los primeros años del siglo XX.

    Los hoteles de paso comenzaron a crecer, fundamentalmente a partir de 1937, cuando se cerraron los prostíbulos. La medida se produjo en el contexto de la Ley 12331, sancionada el 17 de diciembre de 1936. En ese entonces, los bautizaron como “posadas”.

    Con la conocida “ley de profilaxis”, promulgada durante el gobierno de Agustín P. Justo, se prohibieron las casas y locales para el ejercicio de la prostitución. En su artículo 17°, se condenaba a quienes poseían o dirigían esos reductos. Y, en el artículo 1°, se precisaba que la normativa estaba destinada “a la organización de la profilaxis de las enfermedades venéreas, y a su tratamiento sanitario en todo el territorio de la Nación”.

    También en su ítem número 13, se dispuso la vigencia estricta del análisis prenupcial para saber sobre la existencia de enfermedades venéreas. En ese contexto, comenzaron a incrementarse las posadas. Un espacio de impronta ambigua, ya que era utilizado por las parejas infieles y por quienes deseaban tener sexo prematrimonial, pero tampoco dejó de serle ajeno el ambiente de la prostitución.

    Algunos señores que peinan canas, dicen que el "telo" (hotel al revés) fue un invento porteño, tal vez como tantos otros que nos atribuimos, pero no hay confirmaciones fidedignas de que se real y además, existen en otras partes del mundo.

    Estos lugares se consolidaron entre los años 40 y 50 y se institucionalizaron como hotel alojamiento o telo a partir de la década siguiente. El 8 de agosto de 1960, una ordenanza municipal (la número 16.374) equiparó a los alojamientos por horas con el resto de los hoteles.

    A partir de esa medida, los dueños de los albergues pudieron dejar de lado el incómodo trámite de pedirles a sus clientes los documentos al ingresar. En tanto, el 1 de octubre de 1962 otra nueva ordenanza, la 14.730, declaró que las instalaciones de estos lugares se alquilaban “con la finalidad de la cohabitación”.

    “Los hoteles, hoteles alojamiento, hoteles residenciales y pensiones deberán exhibir en lugar visible en cada habitación un cartel no menor de 0,15 x 0,10 mts. en el que se consigne el carácter de la habilitación del establecimiento y la capacidad de ocupación de esa habitación. En las habitaciones donde se preste el servicio de albergue por horas, no constará en dicho cartel la autorización para ese tipo de actividad”, precisaba.

    Durante el gobierno de Arturo Frondizi, el jefe de Seguridad Personal de la Federal, el comisario Luis Margaride, quien hacía uso y abuso de los edictos policiales, perseguía a quienes pudieran incurrir en la homosexualidad, (según su óptica) la “perversión” y el adulterio. Allanaba whiskerías, boites y entraba a los hoteles alojamiento en busca de hombres y mujeres infieles. Solía encabezar personalmente los operativos, mientras un grupo de policías forzaba las puertas de las habitaciones y requisaba a los “sospechosos”. UN HORROR.

    Así las cosas, y en paños menores, los sorprendidos huéspedes debían dar explicaciones a los uniformados. Una vez que llegaba con los detenidos a la seccional, el comisario llamaba a las parejas de los casados para que se pusieran al tanto de la doble vida del “infractor”.

    En 1978, durante el autodenominado “Proceso de reorganización nacional”, los telos fueron rebautizados como albergues transitorios. Y otra vez, el 22 de febrero de 1980, el mismo Cacciatore dictó las ordenanzas 33.266 y 35.561 que consideraban que el hotel alojamiento representaba una “actividad tolerada, no honorable, ni reconocidamente útil”.

    Ni siquiera con el regreso de la democracia hubo grandes modificaciones, hasta que en junio de 1997 la ordenanza número 51.674 permitió el ingreso de personas del mismo sexo. Un avance que otorgó más derechos, pero que hasta ese entonces decía: “No podrán ser utilizadas en forma simultánea por más de dos personas”.

    Debieron pasar más de 20 años para que la Legislatura porteña modificara la ley 5666 y aprobara la autorización a los albergues transitorios de la ciudad a recibir tríos o parejas swingers. Las modificaciones, realizadas en octubre de 2018, además tuvieron como objetivo reactivar al sector que arrastraba una sostenida caída económica.

    Finalmente, llegó la Pandemia de Covid-19 y obviamente, tras la sostenida caída económica del sector, se sumó esta nueva dificultad que contribuyó a que gran parte de los hoteles cerraran.

    Después de tanto tiempo de cuarentena y encierro forzado, algunos comenzaron a funcionar, pero según la Federación, en la Ciudad de Buenos Aires existen unos 120 hoteles alojamiento, mientras que en el Gran Buenos Aires hay otros 180. Y se calcula que 5000 empleados conforman la totalidad de los trabajadores del sector.

    Con todo, la pandemia no solo trajo complicaciones económicas, sino también una serie de medidas que ya se adoptaron como sistemáticas, vinculadas con los protocolos y la higiene. Asimismo, más allá de la coyuntura, con el correr de los años se incorporaron múltiples cambios, tratando de atraer clientes y ya no son solo luces y espejos en el techo, hay colchones de agua, hidromasaje, disfraces, wi-fi y hasta conexiones para transmitir en streaming. También hay redes de WhatsApp para atender cualquier reclamo y se utiliza QR para pedidos de todo tipo que pueda demandar el cliente.


    Susana Espósito - 6277 caracteres – Miércoles 11/03/26




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