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Boca Tango
Mediante esa recreación se produce una interacción con el público que se siente partícipe de lo que está ocurriendo. Desde la hospitalaria invitación de la viuda, que al llegar ofrece un mate, y toma a los espectadores como visitantes, hasta el inmigrante italiano que ocupa otra habitación, el bandoneonista que llega de trabajar en la milonga, deposita su bandoneón y se descalza para tirarse en la cama, donde lo está esperando su pichicho, para descansar de la trasnochada. El vecino de arriba, un enano casado con una mujer de vida ligera a quien cela hasta del propio policía y "el cafishio que le pega a la mina porque no quiere salir a laburar y no trae un mango". Mientras ocurre todo esto, el borrachito deambula por el patio del conventillo, botella en mano y metiéndose en los diálogos con los distintos personajes. El patio es el centro de reunión de los habitantes del conventillo, donde además de gritos, discusiones y vidas tan disímiles, no faltó el tango y la tarantella que los unió a todos y donde además se enganchó el público para bailar con lo personajes. El comedor es sencillo, su mayor encanto es también la ambientación acorde al lugar, donde pueden verse antiguas publicidades sobre sus paredes, varias radios antiguas, una heladera de madera que funciona a la perfección y otros detalles que no revelaremos para que pueda sorprenderse cuando lo visite. El menú, una delicia: típicas empanadas criollas, con carne cortada a cuchillo es una de las opciones y como plato principal, es recomendable el exquisito cordero al asador.
Finalmente, el show de tango en el elegante salón, donde se crea un ambiente íntimo, permite disfrutar de nuestra música ciudadana, interpretada por la orquesta, las parejas de bailarines que logran un importante lucimiento y la voz varonil de Leiva. Sugerencia:
Haga su reserva a los teléfonos o email que figuran al pie y obtendrá un importante descuento. |
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