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"Niño en Penitencia" una intervención callejera que no pasa inadvertida
En la calle Fitz Roy al 1900, el artista callejero BIH, emplazo un maniquí de un niño, vestido con pantalón a cuadros blancos y negros y una campera negra con capucha, mirando hacia un rincón, con sus manitos en los bolsillos, como en penitencia. Se ve tan real, que no pasó inadvertido y varias personas se acercaron para ver qué le pasaba y cómo ayudarlo.
Dicho maniquí había estado ubicado en la Plaza Mafalda, en el barrio de Colegiales, donde permaneció menos de 24 horas, fue violentado y arrojado a un volquete. Ahora se encuentra en la calle Fitz Roy al 1900 y no sólo no pasa inadvertido, sino que hasta se acercó la Policía para verificar de qué se trataba.
Muchas personas se acercaron a preguntarle ¿estás bien? Te quiero ayudar. ¡Ey, amigo! ¿Estás bien? ¿Necesitás algo?".
Una mujer policía de la Ciudad, que estaba realizando su recorrido habitual, vio al chico en el rincón y se acercó a preguntarle qué le pasaba; pensó que era su casa y no podía entrar. Al rato llegó un patrullero y bajó otro policía, que también intentó comunicarse con "el niño", sin obtener respuesta.
inalmente, un grupo de jovencitas también se acercaron a hablarle y al no recibir respuesta, una le tocó el hombro, le sacó la capucha y se asustó, dio un grito y junto con sus amigas, salió corriendo.
"El Niño" es la obra de Sebastián Andreatta (36), conocido como BiH, que no sólo no pasa inadvertida, sino que superó las expectativas de su autor. "Impacta por su realismo. Hace tiempo venía pensando en la idea de llenar algún rincón de la ciudad con una imagen corpórea fuerte, pero no tenía claro qué, hasta que en mi taller mientras producía el maniquí me fue cerrando la idea", dice BiH, letras que aluden a Bosnia y Herzegovina, lugares en los que estuvo, se sintió movilizado y decidió darse a conocer con dichas iniciales.
La obra es un maniquí de concreto por dentro, plástico por fuera, que pesa 43 kilos, mide un metro, calza 27 y está vestido con un buzo, pantalón a cuadras y luce zapatillas nuevas. Impacta por su realidad. Como está de espaldas, no se le ve la cara, pero dice su autor que no tiene rostro, tampoco cabello "algo que alivió mi trabajo, pero a la vez potenció el golpe de efecto".
"Estoy sorprendido por la reacción que generó desde el minuto cero. Es la primera vez que pasa algo tan fuerte en una instalación mía", dice el artista que ya había realizado otras obras provocativas, como aquella vez que colgó 150 calzoncillos de sus seguidores al lado del Museo de Bellas Artes.
"Siempre me interesaron los rincones que se generan en la ciudad y poner a un niño en penitencia, era una solución práctica, eficaz e interpelante a una pulsión artística bastante irrelevante: llenar un espacio con un objeto". Menciona a Juanito Laguna, el famoso personaje del pintor Antonio Berni, que simbolizo al niño humilde. "No pensé antes en Juanito Laguna, hasta que lo vi instalado, y ahí no más se me vino la angustia de la penitencia, de ver a un niño castigado y triste. De verlo castigado en la calle, solo. Ahí se me apareció el Juanito de Flores, el chico pobre y marginal", contó Sebastián.
La escultura está empotrada al piso, con lo cual no es sencillo llevársela ni tampoco sacarle la ropa. "No tiene cara, no tiene nombre y usa ropa barata que conseguí en una feria y zapatillas de nueve mil pesos. No soy de apegarme a los trabajos mucho tiempo, calculo que seguirá ahí unos quince días, soportando el sol, la lluvia, el frío y el calor, como tantos niños que crecen en la calle, en un país que no hizo ni hace nada para que esa realidad cambie", desgrana BIH, que dice no haber pedido permiso a nadie para llevar a cabo la instalación.
Susana Espósito - 3724 caracteres – Martes 16/09/25
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